Maternidad

El dinosaurio obediente

Llevo tiempo queriendo compartir con vosotros esta experiencia por si puede ayudar a alguien. Nosotros hemos estado un mes desesperados y gracias al “Dinosaurio obediente” empezamos a ver la luz.

El dinosaurio obediente
El dinosaurio obediente

Los que me conocéis o me seguís en Twitter sabéis que Pitufo ha pasado una racha bastante rebelde. Todo comenzó cuando tuvimos la genial idea de que los Reyes Magos se llevarán sus chupetes ¡¡¡meccc error!!! (Nota mental: Al pitufín que viene en camino no se lo quito hasta que me lo escupa en la cara). Él le dejó encantado todos sus chupetes preparados en un platito junto al turrón y ni preguntó por ellos al acostarse, pero el principal problema ya empezamos a notarlo al día siguiente: no hubo manera de dormir la siesta.

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Chupetes preparados para los Reyes Magos

Los primeros días fueron una locura dejó radicalmente de dormir la siesta y para dormirse por la noche, era mínimo una hora de lloros.  Pero lo peor fue lo que desencadenó, mi pequeño “angelito” bueno y cariñoso desapareció y dio paso a un niño digno de un programa de “Supernany”. Desde que se levantaba estaba desafiándonos, tirando todo lo que se encontraba por el camino, pegándonos, lanzándonos juguetes… llegue al punto de que me daba «miedo» salir con él a la calle, una locura. Si a eso le sumamos mi bombo las tardes eran totalmente insufribles.

Le intentaba explicar las cosas con cariño, le reñía, le castigaba, le ignoraba… intenté probar todo lo que se me ocurría y lo que veía por Internet pero los días iban pasando y la situación no mejoraba.

Desesperados llegamos a la fase de que “cada acto tuviera su consecuencia”, es decir, cada vez que nos liaba una porque no quería vestirse, desayunar, nos pegaba, etc. con calma, le explicábamos que lo estaba haciendo mal y por eso le quitábamos un juguete. “Me pegas” Barco pirata fuera, “Me lanzas cosas” fuera construcciones…

Resultado: Se quedó sin juguetes y le dio exactamente igual

Fue entonces cuando se nos encendió la bombilla y pensamos que en lugar de castigarle por lo que hacía mal, deberíamos premiarle por lo que hacía bien. Así que el Papá de Pitufo cogió una cartulina y dibujo en ella un simpático dinosaurio, lo pegamos en su armario y le explicamos que cada vez que hiciera algo bien, pegaríamos en las “aletas” del dinosaurio un gomet verte y, cada vez que consiguiera 3 podría elegir uno de sus juguetes para que se lo devolviéramos.

Poco a poco fue entrando en el juego y, aunque tuvo sus recaídas, en menos de dos semanas había recuperado todos sus juguetes y el cambio de actitud era muy notable.

La verdad es que a nosotros nos funcionó genial. De hecho estoy pensando algo similar para el tema desayunos que lo llevamos muy mal, pero eso ya os lo contaré en otro post si al final me animo.

 

2 Comentarios

  • Cuentos para peques

    ¡Hola de nuevo María!

    Aunque yo no tengo hijos me gusta conocer las estrategias que utilizáis los papis para cambiar la conducta de los peques, así que me encanta que escribas entradas de este tipo. Por lo que me han enseñado en la carrera el uso de reforzadores positivos es muy aconsejable para educar a los niños y la mejor manera de comprobar que se trata de una técnica eficaz es poniéndola en práctica, pero como yo no tengo peques para llevarla a cabo pues me gusta conocer las experiencias de otras personas que sí que han utilizado este tipo de técnica. La idea de dibujar un dinosaurio me ha parecido muy original:) ¡Gracias por compartir tu experiencia con nosotros:)

    Un beso.

Me encantaría conocer tu opinión, ¿la compartes?